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CONCIERTOS

Cordâme: entre la poesía y la música

cordameTodo inicia en las calles de Montreal, las bajas temperaturas se hacen remarcar, pues las avenidas están casi vacías, son pocas las personas que salen durante esta época invernal, solo salen aquellos que desafían el extremo frío.

Hemos presenciado un excelente concierto en la sala de conciertos L’Astral. Hemos visto una nueva banda que lleva por nombre Cordâme, presentada por el Festival Internacional de Jazz de Montreal, dentro de su programación anual. El grupo viaja entre la poesía y el sueño de un mundo llamado música.  

Todo empieza de esta manera, es un conjunto de gran diversidad de instrumentos, cada uno con su propia característica, en ciertos momentos intensos y en otros opacos. Al parecer el violín hablaba con los otros instrumentos. Era un viaje entre las flores del otoño, o simplemente una armonía entre la pasión y la calma. La técnica del violín no era excepcional, pero muy buena. En ciertos momentos la delicadeza se perdía, sin embargo se sentía una gran fuerza. 

Hablar de cada canción es sumamente importante, pues Jean Felix Mailloux, es un gran compositor, solo tiene que descubrir sus composiciones y se quedará perplejo: SITIO INTERNET.

Ganesh: la dulzura y la voz opaca del clarinete resalta en la escena, pues ofrece un retoque de cadencia y libertad. La postura del músico es definitivamente elegante, es como si llevase una pluma en su cuerpo. El artista sabe llevar el mando de la banda mientras presenta un solo. En sus interpretaciones se notaba su experiencia. En esta pieza resaltan clarinete, chelo, percusiones y ligeramente el piano. 

Magnolia: es como un misterio que se instala en tres instrumentos: violín, chelo y clarinete. Tres voces se fusionan para hacer solo una, la cual los espectadores la absorben con delicadeza y serenidad. De vez en cuando el piano se integra a esta delicada ducha de notas. Vale la pena mencionar que la mayoría de estas canciones esta inspirada en las flores.

Lotus des indes: es una hermosa fusión de todos los instrumentos, pues están conectados por movimientos suaves de cada huella digital. Es como caminar entre el aire y flores en expansión. Para mi gusto, ha sido, una de las composiciones con un gran retoque artístico. Remolinos, viento, sol y alegría, es lo que aporta esta pieza. 

Anémone: el chelo invita a meditar, su elegancia nace de entre las flores más coloridas del jardín, su voz es una guía que se impone en la tarima. La fusión concuerda con el resto de los instrumentos. Es como si cada retoño y flores hablaran a través de cada uno de los instrumentos. Es más que delicado, cada sonido es como sentir la suavidad de los pétalos. El violonchelo salta de un jardín a otro con el objetivo de  sembrar su alegría. Su cultivo es la fusión perfecta. 

Procession: tiene un fondo de balkan o quizá un cierto retoque de Emir Kusturica. Va desde la búsqueda hasta la explosión de géneros. La base de esta canción son el contrabajo y el clarinete, se acompañan en este ritmo, que nos hace viajar por la música del sureste de Europa. Me hace pensar a un viejo barrio, en donde el tiempo no tiene tiempo, en el cual solo existen bailadores por todas partes. En donde el mundo es irreal e interminable. Vaya que es una excelente pieza. 

La danse des Lucioles (Las luciérnagas): sin palabras, pues la música no se puede criticar, ni mucho menos opinar, más bien, se puede sentir. Se puede hablar de calidad y esta pieza tiene algo interesante: marca una gran parte de la historia de la música. Pues estos  instrumentos han viajado durante siglos y en ellos resalta vejez y vida. Han alimentando el sensible tímpano de los melómanos del pasado y del presente. Grupo que cuenta con una gran sensibilidad en cuanto a sus composiciones y arreglos. Cuando hablo de historia y siglos, hago referencia a que cada instrumento a tenido una vida en el pasado (desconocida) y que actualmente siguen alimentando los tímpanos de cada melómano.

Estos son los títulos de las canciones presentadas en la segunda parte del concierto: Inflorescence, Gismonti, Petite fleur aficaine, Les oiseaux sont-ils heureux, Le tout est plus grand que la sommes des partis. 

Con los ojos abiertos acaricio mi consciente y viajó al ritmo de cada bemol, de  re, de do, mi, sol, la, etc. Cuando cierro mis pupilas siento luciérnagas, polen y viajes trascenderos que se apoderan de mí más profundo inconsciente, viajo por el interminable universo. No un universo estrellado, más bien musical, en donde cada ser viviente canta con regocijo.

Presenciar este tipo de conciertos es un gran motivo por el cual, en ciertas ocasiones, hay que cerrar los ojos y dejar que la música se filtre en nuestra piel y respiración. La percepción cambia y el sentimiento viaja en el interminable mundo de Cordâme. 

Artistas:Jean Félix Mailloux – Contrabajo y composiciones, Éveline Grégoire-Rousseau – Arpa, Sheila Hannigan – Violonchelo, Guillaume Martineau – Piano, Stéphane Allard – Violín, Mark Nelson – Percusiones, Jean-Sébastien Leblanc – Clarinete y David Charbonneau – Trompeta.

Por Enrique García A. | Segunda Foto: Festival Internacional de Jazz de Montreal

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